El saúco es originario de Europa, el norte de África y el centro y oeste de Asia. Crece en bosques de tierras bajas, en las orillas de los caminos y verjas y es común encontrarlos en los patios y jardines de las casas en el campo. Las flores y las bayas de saúco maduras tienen un uso medicinal. Las flores deben recogerse apenas comienza a florecer la planta. Las flores del saúco tienen flavonoides, rutina, mucina y taninos, además de un alto contenido de ácidos orgánicos y calcio. Las bayas contienen ácidos frutales, vitamina B1 y C, así como ácido fólico y aceites esenciales.
Se dice que el saúco es como un botiquín completo. Sirve para aliviar el catarro con fiebre pues ayuda a incrementar la transpiración si se toma como bebida caliente. Como expectorante, es un buen tratamiento para la tos y la bronquitis. La pulpa de la baya y el jugo recién exprimido tienen propiedades diuréticas y laxantes. Evite la variedad de saúco de frutos rojizos, pues puede irritar el sistema digestivo y dar nauseas.
Té de flores: Coloque 2 cucharaditas de flores secas de saúco en 1 taza de agua hirviendo y cuele después de 10 minutos. Beba 1-2 tazas al día de té recién hecho. Para obtener una mayor eficacia, tómelo lo mas caliente posible.
Té de bayas: Cubra 3 cucharaditas de bayas secas con agua y deje reposar por unos minutos. Hierva a fuego lento 10 minutos. Cuele la mezcla antes de tomarla.
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